De fondo suena un saxofón
mi caminar se vuelve telaraña
quiero no saber más de resfrios
ni de olvidos, ni de penas ni de azúcar.
Me canso de concluir erroneamente
de pensar diferente, de los horóscopos
de la gente que miente la lluvia
a veces de esta soledad estremecedora,
otras, del hastío, la tristeza y el silencio.
Refugiado en colores opacos
me detengo a contemplar vacios
son las risas que ayudan a seguir
la música que me levanta cada mañana
lo que algunos hombres conservamos,
atesorando ilusiones en pañuelos antiguos.
La tempestad nos causa indiferencia
debe ser parte del invierno
esa mujer que pinta cuadros azules
que se llena de versos náufragos
y suspira con la puerta abierta.
Quiero no saber de artificios, ni de azares,
desamores o números; sólo
vivir de cosas simples
junto a una buena mujer
construyendo lo imposible y
encontrar los caminos de regreso
